jueves, 25 de mayo de 2017

JULIUS KELERAS [20.146]


JULIUS KELERAS

Julius Keleras (Vilnius, Lituania  1961).  Es poeta, fotógrafo, escribe teatro y literatura infantil. Estudió en el Instituto de Música de J. Tallat-Kelpša, luego se graduó en la Universidad de Vilnius y continuó sus estudios haciendo una maestría en Liberal Arts en Chicago. Trabajo como profesor en la Universidad de Vilnius y editor en el Estudio de Cine Lituano. Durante 1992–1995 trabajó como traductor en la editorial Lumen/Logos, desde 1995 hasta 2001 fue el editor principal del semanal “Darbininkas” en Nueva York. De 1996–2000 fue representante de Lituania en el congreso internacional PEN. Es miembro de la unión de escritores de Lituania y de la asociación de fotógrafos de Lituania. Se le ha otorgado la beca del Baltic Centre for Writers and Translator’s de Suecia. Publicó 14 poemarios. Su poesía ha sido traducida al portugués, ruso, eslovaco, húngaro, búlgaro, inglés, sueco, polaco, letón, georgiano, checo, italiano, maltés, español, alemán y japonés. Participó en varios festivales de poesía en Bielorrusia, Colombia, Varsovia, Moscú, Riga, Eslovenia, Suecia, Helsinki. Ha sido galardonado con diversos premios, siendo los más recientes de ellos: en 2013 el premio del alcalde de Vilnius por los poemas dedicados a Vilnius en el poemario Vilniaus šaligatviai (´Las aceras de Vilnius´), en 2014 recibió el premio Jonas Aistis por el poemario Vėliau, gerokai vėliau (´Tarde, mucho más tarde´), en 2016 se le otorgó primer premio en el concurso de haiku Valtys kopose (´Barcas en las dunas´).Es poeta, fotógrafo, escribe teatro y literatura infantil. Estudió en el Instituto de Música de J. Tallat-Kelpša, luego se graduó en la Universidad de Vilnius y continuó sus estudios haciendo una maestría en Liberal Arts en Chicago. Trabajo como profesor en la Universidad de Vilnius y editor en el Estudio de Cine Lituano. Durante 1992–1995 trabajó como traductor en la editorial Lumen/Logos, desde 1995 hasta 2001 fue el editor principal del semanal “Darbininkas” en Nueva York. De 1996–2000 fue representante de Lituania en el congreso internacional PEN. Es miembro de la unión de escritores de Lituania y de la asociación de fotógrafos de Lituania. Se le ha otorgado la beca del Baltic Centre for Writers and Translator’s de Suecia. Publicó 14 poemarios. Su poesía ha sido traducida al portugués, ruso, eslovaco, húngaro, búlgaro, inglés, sueco, polaco, letón, georgiano, checo, italiano, maltés, español, alemán y japonés. 



En el marco del dossier de poesía de Lituania preparado y traducido por Dovile Kuzminskaite, en colaboración con María Sebastià-Sáez, presentamos la poesía de Julius Keleras.
http://circulodepoesia.com/2017/05/poesia-lituana-actual-julius-keleras/




de memoria

alguna vez te llevaré de vuelta a la ciudad donde siguen rompiéndose
los espejos recordándonos a nosotros, donde en las ruinas
todavía descansan las sábanas dispersas, vacías,

donde las veletas ya no chirrían, pero al poner la oreja
contra la pared quizás escucharas en el cuarto cerrado de alguien
un ventilador oxidado que sigue girando sin ganas,

allí donde alguien, acurrucado en el sofá, envuelto en la manta
todavía ve Joe el Kolaloca y ríe, chupando los caramelos agridulces
uno tras otro, esa no eres tú, tú doblabas las piernas con más elegancia,

donde en el alfeizar, detrás de las cortinas, dormita un ficus,
nevado por el polvo cansado, que mira como aletea
el velo de encaje, la vista detrás del río, las puertas del balcón entreabiertas

donde yo no estoy, no estaré, ni siquiera parado aquí, en la adolescencia,
al lado de una ventana abierta, pero de eso no me enteraré, creyendo
que eres tú quien toca mi frente cuando tengo fiebre,

alguna vez te llevaré desde la memoria a la ciudad,
como a veces del rescate adoptan a un niño
y este, mira a ver, echa raíces





al alcanzar los labios

todavía me interesa la música
de la helada, la realidad de la nieve mugrienta,
un instante cerrado, impenetrable,
cuando un cuerpo empieza
a arrimarse a otro cuerpo

cuando un río empieza a adentrarse en otro río,
sin intentar desnudarse,
de pronto sumergiéndose en otra dimensión,
posiblemente hasta en una humilde
Arcadia de infancia,

posiblemente eso ni siquiera es un río,
ni un movimiento, ni forma, es una prenda de ropa,
cubriendo a ellos dos emergiendo
bajo un cerezo con ramas extrañamente abiertas, eso ni siquiera
es un cerezo, se parece más a la sombra del ángel de la guarda,

posiblemente, eso es un sentir, al quemarse
por primera vez una mano, por primera vez rozarse
la rodilla, por primera vez ver, cómo una persona muerta
no habla, no se levanta y no se sienta
a nuestro lado

posiblemente vale la pena una vez más en la mente
deshacer el reloj regalado por la madrina en una foto vieja
para experimentar
cómo tiemblan las rodillas
cuando los labios alcanzan
los labios




preludio

el camino en el horizonte está coronado
y los ojos cansados ya no ven la muerte
lentamente volando
sobre la villa

a mediodía
el corazón blanco del mundo
para
y no sabe hacia dónde girar

al cielo debajo de los cerezos
o al bosque sombrío
con las amapolas corriendo
hacia el otoño




ars amandi

tranquilamente, silenciosamente ir estudiando,
aprender a amar la mesa, la silla
en la que estás sentado, el lápiz,
que puede convertirse en una estrella
si lo quisiera, claro

aprender a ir al compás de la polilla
sobre los libros, escuchando
a cada letra, incluso a aquella que se retrasa,
estudiar, incluso aprender
a decir a sí mismo: no tengo razón,
no fui capaz

de estudiar cómo consolar a mis pies
en el medio del charco, contestar a mi
silueta de la infancia saludando
desde balcón en la cuarta planta,
estudiar a rimarme a mí mismo con mi
propia vida, eso, como bien se sabe, es imposible



en tu boca

yo puedo cuidar a los moribundos,
hasta a los que te escupen
a la cara, hasta a los que
se llevan a sí mimos a los cementerios
de las loterías de un día,

pero hoy estoy allí,
donde tus labios son más bellos
que la muerte, y, no te enfades,
soy el eterno huesecito de cereza
en tu boca




API 

Vedi, come s'arruffano i capelli
a piccole ragazze non pettinate
un mattino d'estate davanti allo specchio?
Vedi, come piccole ragazze indicano alla mamma
un the di lamponi, dove sfrega con l'ali un caduto?

Le api, lo stesso e altro: la forma l'energia i vestiti.
(Solo non vediamo l'aria,. dove respirano, non vediamo
il nettare del fiore) volano nel vento, si puntellano nella pioggia
dopo seccano le ali strisciando sul davanzale.

Nelle case vuote non si sa da dove a volte si trova
che volino, cercano ciliegie e rose, marroni, nascosti
motori, si tendono dapprima, dove sopra i prati
ancora solo il sole prende a predisporsi a levarsi

atterra sulla tua bambola, cerca
di raccontare qualcosa alla rosa,
si stanca sul tuo abito a fiori
cala e va lentamente fino a ubriacarsi
sulla tua mano; non aver paura,
subito, vedrai, si-alzerà in volo.

Non ha nome, il suo volto come gli altri,
spesso solitaria, ma ritornata nell'alveare
chiude gli occhi e sogna
di nuovo con l'ali vince l'aria.

E, a proposito, non sono motori
quei loro cuori marroni palpitano
nei piccoli
ben avviati corpi.

Julius Keleras


Traduzione di Claudio Barna pubblicata su Poesia Contemporanea a cura di Eloisa Guarracino (Nomos Edizioni)







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GIOVANNI IBELLO [20.145]


GIOVANNI IBELLO  

Giovanni Ibello (Nápoles, 1989). Se graduó en Jurisprudencia en la Universidad Federico II. Trabaja en un estudio legal que se ocupa de derecho civil. Desde enero del 2012 está inscrito al registro de periodistas acreditados de Campania (categoría publicistas). En ese rol, escribe regularmente sobre futbol. Sigue como enviado y “match analyst” los eventos deportivos de la SSC Nápoles. Es redactor en “Words Social Forum (centro social del arte)”. Ha publicado en la web poemas inéditos y análisis crítico, que se encuentran fácilmente en los principales lit-blog italianos. Su opera prima “Turbative siderali” recientemente ha sido publicada por Terra d´ulivi edizioni.



Presentamos la poesía del joven autor italiano comentada y traducida por la poeta Alejandra Craules Bretón.
http://circulodepoesia.com/2017/05/poesia-italiana-giovanni-ibello/






“Turbaciones Siderales”: La poesía de Giovanni Ibello



                                                        Por Alejandra Craules Bretón


Mi encuentro con la poesía italiana actual no data de tanto, son tan solo cuatro años que realmente me he ocupado de conocer a los poetas de mi nueva patria que escriben en este momento. Si bien no fue fácil al inicio, tuve primero que acercarme al lenguaje poético, a la métrica y al ritmo del italiano moderno para verdaderamente apreciar la poesía itálica. Así que he logrado en estos años tener un panorama general y en casos particular de las voces que generan expectación entre los lectores y entre los mismos poetas.

Desde entonces he traducido una decena de poetas, de los cuales sólo en dos casos he quedado verdaderamente cautiva de los versos. Uno es mi querido amigo Gian Maria Annovi quien sin duda admiro de una forma particular por la madurez de su obra y por su indudable genialidad. El segundo es un joven poeta napolitano que leí por primera vez hace un año: Giovanni Ibello.

En cuanto leí un par de poemas de Ibello, quede fascinada de la calidad de su imágenes, pero no fue hasta que leí en totalidad su obra que verdaderamente pude apreciar su talento. Y no me equivoqué con mi juicio tempestivo, Giovanni Ibello ha sido nombrado por Milo De Angelis en una breve lista de jóvenes poetas de los cuales apunta De Angelis: “emergerán los nombres más duraderos de la poesía actual”.

En el epílogo a la opera prima de Giovanni “Turbaciones siderales” recientemente publicada por la editorial Terra d´ulivi, Francesco Tomada escribe sobre algo que inmediatamente se percibe al  leer a Ibello: “…un lenguaje que vive en la tensión de los opuestos suspendido entre los ángulos agudos de la aspereza, y los momentos en los que la dulzura se hace extrema y totalizante”. Al inicio esa transposición es un shock pero pronto llega arrebatada a los sentidos con ese sabor agridulce, que encanta por su carácter dual perdurando en el paladar por largo tiempo para entenderlo y así saborearlo, es un lenguaje que otorga imágenes que aun siendo contrapuestas no se contradicen, se complementan en una armonía de belleza escandalosa.



“Prefiero celebrar
esta lenta eutanasia
con el cuerpo aperlado de sudor
y los ojos exorbitados
sobre un prado de estrellas radioactivas
y cerdos degollados
tendidos sobre un costado. “



La poesía de Giovanni es una introspección ante el amor perdido y el entorno latente, con versos entonados con imágenes pulidas y clarividentes, el oficio del poeta no es tomado a la ligera, se tiene particular cuidado en la escritura del poema singular que en la totalidad de su obra denota una extraordinaria capacidad de llevar a la palabra al punto justo donde encarna la emoción, la devoción, los sentimientos y el pensamiento de una mente singular, que lucha contra demonios con los rayos de una estrella que a veces pareciera en extinción pero que, no obstante, revela una pasión que no se aísla de la vida que se crea con cada palabra, que va del paisaje celeste al asfalto, de la herejía a la divinización, de los cuerpos que tiemblan, de la belleza, del dolor plasmado, pero sobre todo de la poesía como medio que con el verbo salva al poeta en su sentirse inadecuado,  del mundo que lo rodea regresando a la materia prima, al semen que es palabra que construye y subsiste aun con la ausencia.

Las “Turbaciones siderales” de Giovanni Ibello tienen el valor quien se aprehende a la vida misma a veces desleal y cruenta en un mundo adverso pero que al mismo tiempo se presenta lleno de instantes privilegiados que restan unidos en la memoria. Ésta es la contradicción de vivir poeta.



La nudità è dei corpi, il resto è mistificazione.

La desnudez es de los cuerpos, el resto es mistificación.



***




Di quello che sognavi veramente
non resta che un silenzio siderale
una lenta recessione delle stelle
in pozzanghere e filamenti d’oro,
il riverbero delle sirene accese
sui muri crepati delle case.
Così dormi, non vedi e manchi
il teatro spaziale delle ombre.
Il desiderio è l’ultimo discanto.
Ma quanti gatti si amano di notte
mentre l’acqua scanala nelle fogne.




De aquello que soñabas realmente
no queda más que un silencio sideral
un lento descorrer de las estrellas
en charcos y filamentos de oro,
el centellar de la sirenas encendidas
sobre los muros agrietados de las casas.
Así que duerme, no ves y haces falta
el teatro espacial de las sombras
El deseo es el último desencanto.
Pero cuantos gatos se aman de noche
mientras el agua cincela en las alcantarillas.





After rain

Il diaframma
è sotto l’arco del giorno,
lo vedi
l’ultimo rantolo del sole?
Questo è l’anatema della terra,
       la nuda prigione
di un costato.
L’iride
      l’argento nero
nel vuoto delle ossa cave
     si risolve
l’equazione del volo.




After rain

El diafragma
se encuentra bajo el arco del día,
¿la vez
la última bocanada del sol?
Éste es el anatema de la tierra,
         la desnuda prisión
de un costado.
El iris
         el argento negro
en el vacío de los huesos huecos
       se resuelve
la ecuación del vuelo.




Basta canzoni d’amore

Hai sognato lo scisma dei santi
il mistero della cernia ermafrodita.
Hai sognato
la vergine delle dune
e aceto per le antilopi erranti.
Quando ti vedo dormire
la notte profuma di arance.




Basta canciones de amor

Has soñado el cisma de los santos
el misterio de la cherna hermafrodita .
Has soñado
la virgen de las dunas
y vinagre para los antílopes errantes.
Cuando te veo dormir
la noche perfuma de naranjas.





Genealogia di un’assenza

I

“Dimmi, che voce ha il dio dei deserti?”
“Cosa ti rimane di quella notte?”


I temporali negli specchi
e nessuno spazio vitale
oltre la curva del sonno.

“Muta la tua pelle che non torno”.


II

Tu la chiami deriva
io dico che non c’è preghiera
più grande del mare.




Genealogía de una ausencia

I

“Dime, que voz tiene el dios de los desiertos”
“Que te queda de esa noche”


Los temporales en los espejos
y ningún espacio vital
más allá de la curva del sueño.

“Muda de piel que no regreso”


II

Tu la llamas deriva
yo digo que no hay plegaria
más grande que el mar.





Shield

I

La vera fortuna è essere corpo che vive
e con il corpo sentirsi scudo. Pietra che tace.

Ma se la schiena è squartata
da una luce bianca che diventa materia
solo l’aria copre il peso dell’assenza.

Non vedi? Un banco di nebbia sottile
ci avvolge le mani, strette in preghiera.

È un assillo senza pace di aurora
la tua voce che mi chiama:
“Come ti spieghi il pulsare di una piaga?”


II

È ancora notte. Non c’è tregua sotto gli olmi,
solo il profumo del mio seme quand’ero ragazzino
e un vagare di gatti randagi, senza nome.

Ma io non sapevo intonare il requiem dei morti
il volto stremato di un uomo che ha perduto l’amore

la fame dei ratti, la pazienza dei ragni
che filano trame greche nella gola
che separa il cemento dalla rena.

Non tutte le ferite possono rimarginare.




Shield

I

La verdadera fortuna es ser cuerpo que vive
y con el cuerpo sentirse escudo. Piedra que calla.

Pero la espalda está despedazada
por una luz blanca que se forja materia
sólo el aire cubre el peso de la ausencia.

¿No ves? Un banco de niebla sutil
que envuelve las manos, estrechas en plegaria.

Es un incito sin paz de aurora
tu voz que me llama:
¿Cómo te explicas el pulsar de una llaga?


II

Aun es de noche. No hay tregua bajo los olmos,
sólo el esencia de mi semen cuando era un chavillo
y un vagar de gatos callejeros, sin nombre.

Pero yo no sabía entonar el réquiem de los muertos
el rostro agotado de un hombre que ha perdido el amor.

el hambre de las ratas, la paciencia de las arañas,
que hilan grecas en la garganta
que separa el cemento de la arena.

No todas las heridas cicatrizan.












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HABIB TENGOUR [20.144]


Habib Tengour

Habib Tengour. Nacido el 29 de marzo de 1947, es poeta, sociólogo y antropólogo francés-argelino. Nació en Mostaganem, en el este de Argelia, en 1947. La familia Tengour se trasladó a Francia cuando Habib tenía cinco años y creció allí en un hogar obrero. Estudió sociología en Francia y continuó sus estudios en Argelia en la Universidad Constantino. Aunque su trabajo se basa en varios aspectos de la cultura argelina y la tradición, Tengour escribe principalmente en francés. Su primer trabajo publicado fue un libro de poesía surrealista Tapapakitaques o la poésie-île (1976). Su principal traductor en inglés es Pierre Joris, profesor de la Universidad de Albany .

Tengour vive entre París y Constantino.

Obras seleccionadas 

Exile is My Trade: A Habib Tengour Reader , translated by Pierre Joris (Black Widow Press, 2011)
Empedocles's Sandal , translated by Pierre Joris (Duration Press, 1999)
Tapapakitaques ou la poésie-île (1976)




Cesura I

Si viene a interrogar un rastro medio quemado,
lo hace impulsado por un atavismo o más bien
una técnica celosamente guardada.
Ha tejido el poema en secreto.
Meses de retiro en el desierto,
a merced de los vientos,
con el fin de ajustarse a la tradición.
Excoriación y el látigo.
La dureza del eco inicia a través de rupturas tonales.
El alejamiento diluye la sangre.
Es entonces cuando la fragilidad del ritmo
se descubre junto con
un repentino miedo a la oscuridad.
No dirá nada sobre el escalofrío
en la audiencia o la rareza
de las visiones. Imágenes de sonido empujan…

Él se erige para evocar la situación.

La circunstancia es banal en contraste con las palabras que la describen.

Una entera puesta en escena retórica para evacuar el mutismo de las cenizas.



Caesura I

If he comes to interrogate a half-burned trace,
he does so impelled by an atavism or rather
a jealously guarded technique.
He has woven the poem in secrecy.
Months of retreat in the desert,
at the mercy of the winds,
so as to conform to the tradition.
Chaffing and the whip.
The echo’s harshness initiates into tonal ruptures.
Remoteness dilutes the blood.
That’s when the rhythm’s fragility
is discovered together with
a sudden fear of obscurity.
He’ll say nothing about the shiver
in the hearing or the strangeness
of the visions. Sound images jostle…

He stands upright to evoke the dwelling.

The circumstance is banal in contrast to the words that describe it.

A complete rhetorical staging in order to evacuate the mutism of the ashes.

La traducción corre a cargo de Gustavo Osorio.
http://circulodepoesia.com/2017/05/poesia-argelina-contemporanea/




Césure - II.

          Largesses. Tu donnes et tu reçois. Tu relances la donne. Sans arrêt.

Debout.

Turbulence du rituel. Se délester gaiement. Avec ostentation. 

Entretenir à bout de bras un feu caduc dans la nuit. Les jours s'amenuisent à
 mesure que le chant recouvre les cavités de la maison. Celle que tu interpelles
 n'est pas vide. Tu as soupiré. Un nom dans le bruissement du vent. 

Puis langui devant la porte. 

Longuement. 

Il n’y a personne pour prêter l’oreille à un discours amoureux convenu.
 Les tournures sont subtiles. La forme ne vise pas qu’à des prouesses
 d’équilibristes. L’écho te saisit parfois à la gorge. 

… 

Tu as même gravé ses initiales dans le bois pour tromper l’attente.





Césure - II.b.

Ligne à peine tracée… Lointain dans le bleu du jour. 

Ce n’est pas en vain que tu interroges la demeure. Elle s’ouvre au dieu immobile, dans une familiarité troublante. Comme pour te désigner ce quelque chose à saisir et à garder en dehors de toute nostalgie. 

Ce que tu déchiffres dans les décombres, tu ne l’ignores pas puisque tu serres, farouche, le manteau de voyage dans l’attente de nouvelles.
La crainte, tu l’abandonnes avec les provisions de route. Tu sais la fille de Ma’bad prête à clamer ta louange.

Ce sont trois choses qui maintiennent en vie - sagesse de caravanier. Une jouissance infinie. Ces fils de la poussière savaient honorer l’hôte et discerner la plainte d’une chamelle. Ils paradaient, oisifs et prodigues,

surtout altérés au moment de la mort.





Césure - III

Vestiges - ces intailles tombées en poussières… 
Depuis longtemps, 

nos corps guettent un répit. Un clignement pour se glisser en silence au milieu du campement. S’abriter. 
Célébrations…

Tu imagines des retrouvailles au pied d’un arc-en-ciel. Comment reprendre un dialogue amoureux à la césure même ? Révéler le fond de son âme. Taire les questions pour ne pas rouvrir des blessures. Ouvrir les bras. Il y aura à boire et à manger pour tous les convives, de la musique et des feux sur les toits pour signaler le festin. 

Ton désir incline le regard. Comme une hésitation… 
Des images vives pour tenir compagnie. 
Un attirail de bazar.




Césure - III.c.

Vivre est le temps de la mort… Là, une vie neuve. 

Espacement des étapes. 
L’érosion de la roche chagrine l’œil. Comme au jour de la migration, tu ne trouves plus de mots pour décrire le bruissement qui te soulève le cœur. Re-monte une inscription semblable à ce tatouage au dos de la main.

Vide le ciel comme la demeure et cet arbre qui ploie l’égaré vers la poussière. L’oiseau tournoie au dessus du crâne avec la patience d’une tortue. Autruches et gazelles ont fui les parages. Tout est à l’abandon. Des attaches brisées. 
Les années ont passé et l’errance a recouvert le souvenir. Que de causes dé-fendues pour éprouver nos limites !… Tant d’étrangers – vis-à-vis de lumière – sont venus dans la maison… 
L’exil n’a laissé qu’un vague souvenir d’images mouvantes.




Césure - IV.

Y a-t-il quelqu'un ? La question ne semble pas absurde malgré la déso-lation des lieux. A y réfléchir, il doit bien y avoir une âme en sursis. Elle hante les parages. Il a appris à déclamer pour masquer ses demandes. Il a même fini par ne plus rien attendre, laissant les mots dire à leur guise. D'ailleurs, ce ne sont pas les mots qui disent mais la manière ou le regard d'accompagnement. Avec le temps le stock se réduit considérablement. Il n'ose plus puiser dans le lexique. Ce qu'il sait dire, il ne sait plus le dire. C’est à peine s’il articule. Cet amour, par exemple, qui est là. Tatouage au dos d’une main. Il est bien là. Dans le miroitement. Et lui-même au bord des larmes et du rire. A peine s'il distingue les traces du campement au milieu des débris.  

… 

Il se remémore sans hésitation tous les vers des poètes anciens.




Césure - IV.d.

Illusoire l’écueil. D’un éloge, les subsides assurés. Le souvenir ravive un désir de coupes non entamées, de sabre et de lance. 

Les attaches sont rompues depuis longtemps… 

Cette langue florissante – un tissage délicat l’irradie vers la divinité absente ; elle s’étrangle à l’évocation d’une maison en ruines. Lieux désertés, aux eaux saumâtres, livrés au brigandage. 
Tu as plié avec cette peur du retour et des coupeurs de routes métamorphosée en astuce. 

… 

Tout a changé ! Les vins de la Trappe croupissent dans l’œil torve du censeur. Adieu bravade des jours pour mesurer la valeur. Que de belles aimées dont il ne reste que le nom comme une exhortation à émigrer : Nawâr, Hurayra, Mayya, Abla ou Umm ‘Amr… 
Dépossédé face à ta mort, tu appelles les braves du lignage à la rescousse. 
Réitérer le salut n’engage à rien. 

De la longue errance de  nos pères, nous n’avons tiré aucune semonce.





Césure - IV.d.

Illusoire l’écueil. D’un éloge, les subsides assurés. Le souvenir ravive un désir de coupes non entamées, de sabre et de lance. 

Les attaches sont rompues depuis longtemps… 

Cette langue florissante – un tissage délicat l’irradie vers la divinité absente ; elle s’étrangle à l’évocation d’une maison en ruines. Lieux désertés, aux eaux saumâtres, livrés au brigandage. 
Tu as plié avec cette peur du retour et des coupeurs de routes métamorphosée en astuce. 

… 

Tout a changé ! Les vins de la Trappe croupissent dans l’œil torve du censeur. Adieu bravade des jours pour mesurer la valeur. Que de belles aimées dont il ne reste que le nom comme une exhortation à émigrer : Nawâr, Hurayra, Mayya, Abla ou Umm ‘Amr… 
Dépossédé face à ta mort, tu appelles les braves du lignage à la rescousse. 
Réitérer le salut n’engage à rien. 

De la longue errance de  nos pères, nous n’avons tiré aucune semonce.









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RABAH BELAMRI [20.143]


Rabah Belamri

Rabah Belamri, nacido el 11 de octubre de 1946 en Bougaa en la región de Setif en Argelia, y fallecido el 28 de de septiembre de 1995 en París, fue poeta y escritor argelino.

Rabah Belamri perdió la vista en 1962 (año de la independencia de Argelia). Después de graduarse en la escuela secundaria en Setif, en la Escuela de Jóvenes Ciegos de El Biar (Argelia), en la Escuela Normal de Profesores de Bouzareah y en la Universidad de Argel, llegó a París en 1972, donde escribe una tesis doctoral sobre la obra de Louis Bertrand, espejo de la ideología colonial que fue publicado por la Oficina de Publicaciones oficiales Universitaires (OPU) en 1980. Adquirió la nacionalidad francesa.

Es autor de varios libros de poemas, cuentos y novelas inspiradas en su infancia argelina. Fue entusiasta de la obra de Jean Sénac a la que dedicó un ensayo y consideró como un guía.

Murió el 28 de septiembre de 1995 en París consecuencia de una cirugía, dejando su obra inacabada.


tu as peur
à l’orée de l’oubli
gazelle
ta course me traverse
dans un déluge de sable noir

(Rabah Belamri)

Bibliographie:

L'Œuvre de Louis Bertrand, miroir de l'idéologie colonialiste, Office des Publications Universitaires, Alger, 1980.
Les Graines de la douleur, contes populaires, Publisud, Paris, 1982, 110 p.
La Rose rouge, contes populaires, Publisud, Paris, 1982.
Le Soleil sous le tamis, récit d'enfance, Publisud, Paris, 1982, 316 p.
Chemin de brûlure, poèmes, dessins de Hamid Tibouchi, Éditions de l'Orycte, Paris, 1983.
L'Oiseau du grenadier, contes, proverbes et souvenirs d'enfance, Castor poche, Flammarion, Paris, 1986.
Le Galet et l'hirondelle, poèmes, l'Harmattan, Paris, 1985, 108 p.
Proverbes et dictons algériens, L'Harmattan, Paris, 1986.
Regard blessé, roman, Gallimard, Paris, 1987, Prix France-Culture 1987; Folio, 2002.
Jean Sénac: entre désir et douleur, essai, Office des Publications Universitaires, Alger, 1989.
L'Olivier boit son ombre, poèmes, couverture et illustrations de Pierre Omcikous, eau-forte de Abdallah Benanteur, Edisud, Aix-en-Provence, 1989, 104 p.
L'Asile de pierre, roman, Gallimard, Paris, 1989.
L'Ane de Djeha, L'Harmattan, Paris, 1991.
Femmes sans visage, roman, Gallimard, Paris, 1992 (Prix Kateb Yacine)
Pierres d'équilibre, poèmes, Le Dé bleu, 1993.
Mémoire en archipel, souvenirs d'enfance, Gallimard, Paris, 1994.
Chronique du temps de l'innocence, Gallimard, Paris, 1996.
Corps seul, Gallimard, Paris, 1998.







Poema inédito

tu grito madre
guerrera de eternidad
durmiendo en mi garganta
yo construía en su olvido
un claro jardín
cuando una espina en mi frase
sacudió sus párpados
oh mantén cerrados los ojos
permanece en tu noche el guardián de quimeras
no invadas la página de la saliva amarga




Poème inédit

ton cri ma mère
guerrier d’éternité
dormant dans ma gorge
je bâtissais dans son oubli
un jardin clair
quand une épine de ma phrase
a effleuré sa paupière
oh maintiens ton regard clos
demeure en ta nuit gardienne de chimères
n’envahis pas la page d’une salive amère

La traducción corre a cargo de Gustavo Osorio.
http://circulodepoesia.com/2017/05/poesia-argelina-contemporanea/



Al borde del párpado

Cada vez que me traspasas
abandonas en los huesos una flor seca
soy un país cubierto de tus signos
pero juego a confundir tu nombre
tirando en el eco de tus barrancos
mis frases temblorosas

tal vez estés sentada justo al borde del párpado
reclinada en mi única lágrima

(Trad: Colette)





Au bord de la paupière 

Chaque fois que tu me traverses
tu abandonnes sur les os une fleur sèche
je suis un pays jonché de tes signes
pourtant je joue à brouiller ton nom
jetant à l'écho de tes falaises
mes phrases tremblantes

peut-être es-tu assise juste au bord de la paupière
adossée à ma seule larme

Poème de Rabah Belamri extrait de “Pierres d'équilibre” p. 26



Invierno árabe

Comimos
Nuestra pasión en hierba
Así como nuestra sangre
Así como nuestro muerto
Pero allí dónde el cardo
La vigilancia(víspera)
En los pliegues(sobres) del sueño
La abeja elabora
Una esperanza de Hespérides
Vendrás Atlas
De infrangible dolor
Vendrás
Sobre la mascarada
Volcar los cielos
De un golpe de hombro
Y la pupila nacida
Además de mirada
Enunciará
La renovación del arabesco

Camino de quemadura, Rabah Belamri
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Rabah Belamri, d'origine Algerienne, est né le 11 octobre 1946 à Bougaâ, dans l'actuelle wilaya de Sétif en Algérie. Il perd la vue en 1962 (année d'indépendance de l'Algérie). Après des études au lycée de Sétif, à l'Ecole des jeunes aveugles d'El Biar (Alger), à l'Ecole normale d'instituteurs de Bouzareah et à l'Université d'Alger, il arrive en 1972 à Paris où il soutient un doctorat sur l'œuvre de Louis Bertrand Miroir de l'idéologie coloniale qui fut oublié par l'Office des Publications Universitaires en 1880. Il acquiert la nationalité française.

Il est l'auteur de plusieurs recueils de poèmes, de contes et de romans inspirés par son enfance algérienne. Il fut touché par l'œuvre de Jean Sénac à qui il consacra un essai et qu'il considérait comme un guide.

Il meurt le 28 septembre en 1995 à Paris la suite d'une intervention chirurgicale, laissant son œuvre inachevée.



2e poème inédit

1

cette nuit 
la mer manque de tendresse
horizon de roches
afflux de rouille dans les membres
le pêcheur s'épuise à capter son visage
si près de l'abîme


2

les terrasses du sommeil basculent
l'écume se fait banquise
je reviens néanmoins contre ta hanche
dénudé par la rumeur de l'aube


3

même le ciel des prophètes prend feu
à ta crinière
ô Boraq de désir
tes ailes bleuies d'audace
inversent l'oeil de la mort


4

ce matin
l'île penche sous son poids de lumière
une fillette court sur la dalle des prières
je reçois les embruns de son rire




Poésie mise à nu

Rabah Belamri, dont j’ai cité plusieurs  passages  de son émouvant recueil,  « l’Olivier  boit son ombre »,  rend  hommage  à un autre  auteur algérien; Abdelmadjid Kaouah

C’est une poésie de la mise à nu,
vibrante de douleur, de refus, de désir
et d’espoir.
Chaque poète a néanmoins élaboré
son propre langage
pour saper l’ordre de la mutilation
et nommer les horizons possibles.
Nous sommes dans « le verbe en chaleur».




l’olivier boit son ombre – 01

                                à Yvonne

ni la neige
ni les planètes captives de ta voix
n’apaisent mes syllabes
j’habite dans le miroir et j’appelle
toute ombre qui bouge sous la paupière
pas à pas

le muscle à sa brûlure
j’avance
dans le silence du jour
la main sur ton épaule
une source
une croix
la prière au bord de l’abîme
midi au cœur
J’avance
Sur la trace du poème





l’olivier boit son ombre – 02

et ce matin
la neige rernplissait le chemin les herbes
et l’arôme du café les ombres  se taisaient la rose noire dormait entre ses chiens
encore la nuit
le silence nous serre les lèvres
la pierre de la peur est déjà dans le ventre
quelle main mettra en place le jour quel pied donnera le gué
les chiens se taisent l’attente franchit le rempart
jubilation
de l’autre côté la terre dresse ses mâts
les pirates du soleil dansent sur la grève




l’olivier boit son ombre – 03

il est des mains
si mangées par l’ombre
qu’elles ont oublié la prière des étoiles
il est des pierres habitées par une rumeur d’herbe
qui attendent la pluie
il est un poème plus vaste que la Nuit du Destin




l’olivier boit son ombre – 04

         à Claude Krul-Attinger et à Zakarya Tamer

l’enfant rit toi qui appelles la mer
tu sais son cœur est un oiseau qui se balance
entre la tendresse des mots une aile bleue
une aile verte la rose et l’étoile l’accompagnent
l’enfant rit son ombre danse
mais un jour le roi de l’étendard noir décrète
le rire blasphématoire
on frappe le poème le cœur éclate en gerbes de soleil
l’oiseau s’envole le rire de l’enfant dans la gorge
sur l’herbe danse toujours une ombre d’étoile et de rose




l’olivier boit son ombre – 05

tu as surgi des blés dans ma rocaille tu as marché
est-ce mon image
une ancienne douleur de nuit
ce rêve au visage cloué
j’ai suivi tes pas et la route n’était plus qu’une planche





sans titre

sur l'autre rive
tu vois un arbre mort
son ombre ouvre dans l'eau
un abîme de lumière

sept serpents noirs gardent sa mémoire

tu poses une main sur ta bouche
et tu passes avec le fleuve
rêvant d'orage et de crue

Pierres d'équilibre
le dé bleu




sans titre

ce matin dans le jardin
le figuier est couché face contre terre
ses racines ont ouvert un ossuaire
près de la haie de ronces un cheval dort
entré avec l'aurore


                                      Belle-Ile,
                                            3 août 1985

L'olivier boit son ombre
Edisud, 1989




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